03 febrero 2006

Mininos al Poder!


Como era de esperarse, como la lógica indica y para seguir siendo tan predecible como siempre he sido, esta gata es fanática de Los Gloriosos Leones del Caracas. Y no por imposición, como son todos mis hermanos: Magallaneros por herencia de mi padre Magallanero también. No. A mí nadie me impone nada. Soy Caraquista por convicción, por decisión propia y por bases fundadas en mi propio criterio. Y por supuesto no podía dejar de escribir al respecto.

Que Los Leones del Caracas ganaran este campeonato tiene una connotación de doble celebración para mí. A saber, mi hijo mayor tiene 11 años y siempre me vio apoyar a mis melenitas. De pequeñito y tal vez viendo lo apasionada que he sido siempre cuando veía los juegos de mi equipo, me siguió los pasos. Pero a medida que fue creciendo, fue dándose cuenta que yo era la única caraquista de su familia entre abuelos, tíos, tías y primos de su familia paterna y materna. El resto son fanáticos del Magallanes. Por supuesto, eso lo influenció, sin contar el adoctrinamiento paterno del que fue víctima los últimos 8 años. Porque, tengo que decirlo, Eduard es un hombre maravilloso, peeeeeeeero, algún defecto tenía que tener y no podía ser sino el peor de todos: Ser Magallanero (je, je, je, je). El hecho es que esta temporada, mi muchachito ya está creciendo y se está formando criterio y personalidad individualizada. Este año, mi muchachito tomó la decisión de elegir a cuál equipo de béisbol se uniría como fanático. Eduard y yo seguimos como siempre con nuestras apuestas, nuestras discusiones y nuestros respectivos chalequeos cuando alguno de nuestros equipos le ganaba al otro o perdía ante otro equipo. De hecho, salíamos a la calle muy tomados de la mano, pero él con su uniforme del Magallanes y yo con mi uniforme del Caracas. Todo el mundo nos miraba, cada quién conseguía el apoyo de sus propios iguales (por supuesto, que los caraquistas somos más, pero a él de vez en cuando también le salía algún apoyito).

Poco antes del Round Robin, mientras cenábamos Christian lanzó la gran noticia: “Este año decidiré si apoyo a Los Leones o al Magallanes, no sé a lo mejor gana otro equipo…” Qué orgullosa me sentí!. No me importa que no hubiera ganado el Caracas y que Christian hubiera decidido embarcarse en la canoa de los “piratas orientales”. El hecho relevante para mí era que él haría uso de su propio criterio fuera cual fuera el resultado. De nada sirvieron todos estos años tratando de convencerlo en teoría del por qué un equipo es mejor que el otro. Yo tomé esa decisión cuando apenas tenía unos 7 años, pero claro, a mí me gusta el béisbol más que a él porque estuve relacionada con ese deporte desde pequeña, cuando mis hermanos lo practicaban.

Particularmente nadie me invitó a seguir a mis mininos del Caracas. Paradójicamente tenía a todos en contra de ese equipo!. Fue la temporada del 79 – 80 cuando recuerdo claramente el alboroto que vi en la televisión cuando Los Leones del Caracas se titularon campeones. Yo no vi los juegos (estaba muy chiquita), sólo recuerdo el alboroto del final del partido. Y el año siguiente, más pendiente por lo que había visto el año anterior sí vi algunos innings de los partidos, sobre todo de los eternos rivales. Ese año si vi completo el último juego. Era contra los Cardenales de Lara. Fue la temporada del 80 – 81. A ratos me aburría, me paraba, jugaba un rato con mis hermanos y me volvía a sentar a ver cómo iba el juego. Ver el final me impactó. La emoción de los jugadores celebrando en el terreno y la fanaticada en las tribunas gritando de emoción. Sí. Eso me marcó. Y pensé: Este es el equipo que me gusta!. La temporada siguiente, me terminé de casar con el Caracas. No sólo ganaron el campeonato por tercera vez consecutiva sino que además ganaron la Serie del Caribe.

La suerte ya estaba echada y mi padre, con su ceño siempre fruncido y su tono severo sentenció: eso sólo lo haces por llevarme la contraria. Y pasaron los años. En la temporada del 86 – 87, supe lo que era un No Hit No Run, me pareció tan increíble que alguien pudiera lograr esa hazaña! Para mí era lo máximo. Esa fue mi luna de miel con el Caracas. Desde entonces han transcurrido 20 de años de orgullos y de decepciones, de alegrías y de tristezas, de triunfos y derrotas. Pero lo más importante para mí, es que nunca dejaron de haber hazañas. Momentos de la pelota que nos hicieron estallar el corazón de emoción y de orgullo.

Han pasado los años. Diez años después del último campeonato ganado se acabó la larga espera. Para mí es cabalístico todo ésto. Ellos son una especie de amuleto de suerte. El año en que nací se alzaron como campeones enarbolando la bandera del histórico No Hit No Run de Urbano Lugo. La primera vez que un juego de pelota me llamó la atención lo ganaron ellos. En el que yo considero uno de los mejores años de mi vida (1988) fueron ellos los campeones nuevamente. El año en el que nace mi primer hijo (1994) también ganaron ellos (temporada 94-95) y ahora 10 años después, mi adorado equipo despierta justo cuando aquel bebé decide escoger su equipo de béisbol. Además, este año que yo he decidido bañar de éxito y buenos augurios para mí y para los míos, no podía empezar de mejor manera si el primer mes del año me regala un equipo Campeón.

Han sido tiempos difíciles para el equipo. Pero este es el fruto de todos estos años de esfuerzo, de re-estructuraciones, de sembrar esperanzas. De esperar pacientemente el momento de volver a saltar de las gradas del estadio o del asiento frente al televisor para celebrar un nuevo triunfo y el regreso de mis queridos Leones. Nunca dejé de esperar el momento y esta es la recompensa a la fidelidad y la confianza que he tenido en ellos. La verdad, no puedo contener mi emoción. Más ahora que vivo aquí en Caracas y que tuve la oportunidad de salir a la calle a celebrar el campeonato que mi equipo acaba de ganar.

Mis niños lindos del equipo? Esta temporada son Alejandro Machado, Franklin Gutiérrez, Marco Scutaro, Orber Moreno y Francisco Rodríguez. Mis niños lindos de siempre? Por supuesto, Vizquel y el carisma de Bob Abreu. Los grandes de la historia? Son eso Los Grandes de La Historia, los intocables, los que hay que leer, recordar y mantener siempre como ejemplo: Urbano Lugo, Omar Daal, Antonio Armas (cuyo número de camiseta fue durante toda mi secundaria mi número de lista), Víctor Davalillo, Alfonso “Chico” Carrasquel, Andrés Galarraga… No terminaría nunca.

Esta entrada de mi blog es para mi equipo y para mi niño a quién tengo que decirle: Sé que nunca te van a defraudar, hijo. Si caminas por la historia y les haces un ladito en tu corazón de niño, este equipo siempre te dará razones para estar orgulloso. Y el domingo, cuando menos te lo esperes te daré, para celebrar, tu primera gorra oficial de Los Leones del Caracas. Por ahora, vamos a apoyar al equipo que sin duda nos representará dignamente en la Serie del Caribe 2006.

Y… por cierto… Quisiera que alguien me explicara cómo es posible que Eduard se conozca los nombres de tooooooooodos los jugadores de su equipo, las posiciones que han jugado, los numeritos, las estadísticas, los averages año tras año y sea incapaz de recordar cómo se llama la amiga que me llamó hace media hora o la fecha de nuestro aniversario??????? A alguien le pasa igual?

Para terminar, como verán, esta gata no sólo ladra, sino que año tras año también ruge como LEON!

5 comentarios:

Pino dijo...

SALUDOS... SÓLO ESO... PORQUE DE BEISBOL SÉ LO QUE SÉ DE RELACIONES AMOROSAS...

Nostalgia dijo...

en realidad, fueron 11 años los que transcurrieron sin ganar..

ojala nos llevemos la serie tambien :)

Anónimo dijo...

Hay puchu!!! eres realmente una vaina seria, me siento feliz por lo que sientes, ya me tocara a mi sentirlo cuando el mas y unico glorioso equipo que jamas halla existido resurja como el ave fenix
MAGALLANES por siempre. te amo

Marianich dijo...

chuuuu... complicado el conflicto familiar entre equipos... jejejjeee!!
gracias por tu visita! y también andaré por aquí más seguido!!
saludos... chauuuu!!

Troka dijo...

gata, gracias por la visita, por aquí estaré asomándome!
Abur.-