08 diciembre 2008

Manguareando

Hay días en los que me provoca, muy especialmente, hacer lo contrario a lo que debo. Por ejemplo, los lunes como hoy... Ya sé que debo que levantarme, desperezarme del fin de semana e iniciar con buen ánimo la que comienza. Ya sé y por lo general no me cuesta hacerlo. Siempre he sido así, un poco obsesiva con algunas cosas. Pero, hoy... Hoy...

Hoy particularmente me levanté tarde, me bañé con parsimonia a pesar de la hora que era cuando logré despegarme de mi camita. Hoy, era tarde y estaba lloviendo. Me costó un mundo salir de la casa. La hora no me hizo ni cosquillas. Me maquillé y me tomé el café como si aún tuviera tiempo. Salí cuando escampó un poco y no a pesar de la lluvia porque, ahora que recuerdo, no trabajo en el correo americano... Hoy hice cola para comprar un ticket en el Metro y no me molestó que faltando tres personas para que llegara mi turno y después de esperar unos diez minutos para que llegara a la taquilla, abrieran la ventanilla de al lado y toda la cola detrás de mí fuera atendida primero que yo. No me estresó llegar hora y media tarde a mi trabajo y encima, llegar y ponerme a escribir.

Hoy es Lunes, 08 de Diciembre de 2008. Es día de la Inmaculada Concepción (siempre lo celebrábamos en mi colegio). Hoy amaneció lloviendo. Tengo muchas cosas pendientes de resolver aquí en la oficina y en casa... Pero hoy... Hoy no tengo ganas de darme mala vida por nada.

Es que hay días en los que amanezco así ¿Por qué no se darán más a menudo?

1 comentario:

El loco dijo...

Mi querida gata, esos son los días que deberían ser...de cualquier manera todo sigue su a su ritmo aunque uno se mate corriendo...o no?
Abrazos