11 septiembre 2007

¿Por qué Jorge Drexler?


Aquel domingo en la mañana quería devorarme como otras tantas veces Sabas Nieves. Sin embargo, la devorada fui yo desde mi radio: una entrevista de la BBC a un “tipo ahí” que pensé… ¿quién será este?… y seguí subiendo. No sé en qué momento me embebió la entrevista al punto de no recordar muchos instantes de la subida y bajar, aún con mi problema de rodillas, con una sonrisa de mongólica enamorada que aún siento en el corazón al oír su nombre… Era Jorge Drexler.


Me pasmó su voz, su sencillez y claridad al hablar, la intimidad con que contaba las cosas, la ternura inclemente de sus confesiones de hombre que siente, de ser humano… Me hechizó su historia y desde ese momento, además de lo que supe de su vida y su carrera en aquel programa, me dediqué a saber más de él, porque a través de él, también reconocí mucho de mí.


Con muchas limitaciones para poder sentarme a escuchar todos sus trabajos –pero, también con muchas ganas de hacerlo- he logrado relacionarme con algunas de sus canciones. La profunda franqueza de sus letras y su personalidad, hacen que este hombre me atraiga poderosamente por su irreverencia y por los cojones que ha demostrado tener para mantenerse fiel a sus convicciones a pesar de la fama.


Otra vez me lo confirma. El domingo en el diario
El Universal, entrevistado por el periodista José Antonio Azopardo, Jorge Drexler hace unas afirmaciones tan impactantes que me conmueven:


“Prefiero que a un concierto vayan cincuenta personas por las razones adecuadas que cinco mil por las equivocadas”

¡Guao!


“No me gusta mucho como nos portamos como especie al ser manada… No me gusta el ser humano cuando es muchedumbre… Pierde la capacidad de reflexión, la sofisticación emocional. Se emociona sólo por cosas muy primarias, muy básicas…”

¡Dios mío! suspiré.


Desde que leí el artículo, retumban en mi mente sus sentencias, quizás porque además, recuerdo claramente la contundencia y la dulzura en su voz, lo que conozco de su historia y las letras de sus canciones.

Esta mañana, venía al trabajo y oía el programa “Con otro tumbao” con María Elena Lavoe y Ana María Fernández. No son “santas” de mi devoción, me chocan, pero reconocí de inmediato la voz de Drexler en el paseo que realizaba de emisora en emisora huyéndole a la polémica de las mañanas.


Ellas, completamente desubicadas y desacertadas (como en cada entrevista que les he oído) hicieron cada pregunta estúpida que me hacía sentir pena ajena. Jorge, implacable les respondió sin hacer juego al chiste en ningún momento. Entre tantas estupideces y el giro redundante de “¿cómo comenzó todo esto? ¿Cómo fue que llegaste a la meca de la música? (así tuvo la osadía, una de las niñas, de referirse a Hollywood, haciendo alusión al Oscar que Jorge Drexler se ganó en el 2005)… ¡en fin! Jorge, demostrando una paciencia infinita con este par, les explicó claramente que los Oscar, eran sólo un evento mediático y que en él, si no eres famoso, sencillamente no te subes al escenario. Que aquello no era, en lo absoluto, algo que a él le interesara y que de hecho, nunca más había visto una entrega de los Oscar. Contó que días antes del evento escribió a la Academia agradeciendo la nominación, felicitándolos "por la valentía" de nominar un tema en español y les exponía su inconformidad al saber que no le permitirían cantar él mismo su propio tema (cosa que rompiendo el protocolo e imponiendo su pensar, su sentir y su interpretar, terminó haciendo al recibir el premio esa noche). “Pero –añadió, Jorge Drexler - antes de todo ese asunto del Oscar, sucedieron cosas más interesantes, por ejemplo, grabé ocho discos, vine a Venezuela por primera vez y he trabajado con gente maravillosa”. Una de las niñas “con otro tumbao” dijo: -Si, imagínate, Ana Torroja, Pablo Milanés, Víctor Manuel, Ana Belén… “Lo importante – dijo Drexler es que tengo una nueva oportunidad de estar en Venezuela”.


El concierto de Jorge promete, pero definitivamente esa actitud, esa personalidad que demuestra, lo que me transmite y me hace sentir, es definitivamente lo que me derrite de este tipo. Yo no sé – y es posible, lo sé, en ese medio de la música – con qué me pueda salir mañana o pasado el Señor Drexler. Quizás me entere de algún capricho de estrella o una niñería de famoso que me haga botar la piedra, pero por ahora todo encaja con él y antes que su fama me lo impida, espero poder tenerlo un poco más cerca.


Les dejo una
muestra de su trabajo, una entrevista en la que él mismo explica uno de sus temas más increíbles y habla de su última producción, además les dejo el link del Blog “Hay que ser Irresponsable” donde Jeanfreddy transcribió la entrevista de El Universal y espero que podamos deleitarnos con su música (aquí está la información sobre el concierto).


Saludos y besos que ladran!




8 comentarios:

el fantasma de canterville dijo...

Solamente he escuchado "Al otro lado del río" que fue la canción que ganó el Oscar y cada vez que la oigo se me para el pelo. De verdad la letra y la manera de cantar de Drexler conmueven.

Lycette Scott dijo...

ese tipo tiene algo...sus canciones tienen algo..no sé a mi me fascinan

El rinconcito de milagros dijo...

hola perdon por estar perdida de mi blog mas sin embargo si e leido el tu yo un beso como esta tu zoo

IMAGINA dijo...

La verdad es que me encanta su personalidad (a Ana María Fernández no la sopooooooorto, ni aunque hable de Jorge Drexler9.

La LLama Violeta dijo...

te leo y siento tal pasion amiga!!!

asi como cuando yo pienso a mi amante CHATANNE, jejeje...

un beso violeta...

LuisBond dijo...

Yo keria ir al concierto y de gallo me achante... lo vine a conocer hace poco -y de casualidad, mejor dicho, gracias al Destino. Así ke espero poder verlo en otra oportunidad y ke vuelva pronto =(

Saluditos!!

Mariale divagando dijo...

También me gusta mucho Drexler.
Es un poeta...

JENNY dijo...

No lo conocía a detalles, pero con lo que escribes hace que me parezca un ser interesante y educado!!

Por cierto, An María Fernández era la que narraba las noticias de RCTV hace como 20 años no??? O no es la misma??

Un beso!