19 octubre 2007

¡Venezolano de mis amores!


Un espíritu ligero, es capaz de levitar sobre las cotidianidades sostenido de una actitud más optimista ante la vida. Una persona que no se carga fácilmente de la “arrechera” cotidiana, de la frustración, la tristeza y la desesperanza, sobre todo en situaciones tan complejas como las que vive nuestro país en la actualidad, es sencillamente digna de mi admiración y respeto. No hablo de ignorar los problemas tan graves que enfrentamos los venezolanos en nuestro día a día, sino de la bendita capacidad, la virtud de encararlos y seguir adelante, sin degenerar la nobleza que nos caracteriza. El venezolano tiene esa facultad como condición innata, como esencia. Cada día que salgo a la calle encuentro una razón para volver a casa con la fe en mi gente intacta.

Y es que ¡nadie como nuestros paisanos en todo el mundo! Entre muchas virtudes, el venezolano es dicharachero y tiene un sentido del humor que le brota por los poros. Para el venezolano es natural hacer un chiste de las peores circunstancias y enfrentarlas con una sonrisa de oreja a oreja. Es capaz de reírse de si mismo y de lo que sea. Creo que es algo natural y maravilloso en nosotros.

El hecho es que cada vez que salgo a la calle y pierdo la paciencia en una esquina o me ataca la impotencia y la rabia en la otra, también consigo inmediatamente algo que me haga volver a casa feliz de ser venezolana y de estar aquí. El venezolano me enamora. He conocido personas de distintas nacionalidades, con muchas virtudes, pero como el venezolano… ¡que va! ¡No Hay!

No voy a ahondar en más detalles pero les dejaré tres ejemplos que me parecen maravillosos del venezolano y sus características claves para enfrentar esta circunstancia tan compleja y difícil que vivimos actualmente.

Para nadie es un secreto que vivir en Caracas, la llamada “Sucursal del cielo” puede llegar a convertirse en un pequeño infierno durante las horas pico… A pesar de la lluvia, el calor, la basura, el ruido, el tráfico, la inseguridad, la escasez de alimentos, el alto costo de la vida, las aguas servidas corriendo por las escaleras del barrio, el pegoste, el cansancio, el estrés, los útiles de los muchachos, el colegio, el alquiler, el madrugonazo diario, las cadenas del Presidente, el Magallanes de último en la clasificación, las marchas, los cacerolazos… etcétera… hay cuatro moto-taxistas en una esquina de Chacaíto, con la Gaceta Hípica en un bolsillo, burlándose entre ellos y gritando de vez en cuando a la gente que pasa:

- Moto taisi, Moto taisi, saliendo, saliendo, vamonós que me queda un puesto, un solo puesto me queda, aquí nadie se va para’o…

Otro día, en un Metro atestado de gente a las 7 de la noche, todos pegados de la mejilla del otro, el avinagrado aroma del ambiente entrelazándose con el perfume caro y apabullando al barato, los cuerpos se tocan, se restriegan, se abrazan involuntariamente, los ojos recorren las caras y cuentan las juntas del techo, las axilas se sonrojan y asfixian los olfatos mareados de alientos de menta y de diablo… En una estación en la que no cabe ya más gente, las puertas se cierran comprimiendo la humanidad que tragó el vagón. En medio de aquel amasijo de restos laborales que sólo aspiran poder llegar a casa “sanos y salvos”, quitarse los zapatos, echarse un baño pa’sacarse el dolor de cabeza y terminar de digerir los cuatro perros calientes que se acaban de meter en la esquina, una voz se levanta por sobre las cabezas:

- Bueno, primero que nada, veldá? buena noches, dama y caalleros. Me van a pelmití que les robe MEDIA HORA de su tiempo…

La gente estalla en carcajadas, celebrando la gracia y las respuestas no tardan en dispararse…

- Carajo no!, Media hora? Si quieres te vas conmigo pa’mi casa papá…

Risas. El sujeto continúa:

- Bueno, primero que na-a, yo soy estudiante, velda? Y necesito una pequeña colaoración con lo que uste-es puedan colaorá, que es de apenas de 3mil bolos por caeza, que no empobrecen ni enriquecen a nadie, veldá?

Alguien, entre los pasajeros y en medio de la risa, le responde:

- ¡Coño! ¿3mil Bolos? ¿Ya subió la tarifa?

El sujeto entre la risa y la gracia, prosigue:

- Tranquilo papá, que toavía no son bolívares fueltes y se aceita cesta tike. Además hoy es quincena y to’o el mundo cobró ya! Pa' i' a bebéselos en la esquina, mejor me los dan a mí… jajajaja… Ah! Y tranquilo que aquí hay selvicio completo, oíte? No se preocupe que yo paso por su puesto, no se me alboroten y hagan su cola, que yo sé que to’os quieren colaborá y al que esté dolmío, tranquilo que yo le hago el favol de despeltalo pa’que no se pieldan esta oportunidad de colaorá con su colaoración… Si va!

El Metro silba el tono y abre las puertas y todos los pasajeros salen riendo del vagón, con el alma livianita, porque los muchachos que acaban de montar el show, se despiden advirtiéndoles, con un particular tono nasal de voz, que la semana que viene pasan cobrando sin falta, haberles “amenizado” el viaje.

Otra noche, en una esquina de la “Francisco de Miranda”, como a las 7:30, cuando la avenida queda convertida en un gran estacionamiento que comienza en Parque Cristal y termina en Chacaíto, el “peluche” de un autobús, saca medio cuerpo por la ventana del copiloto y les grita a los resignados pasajeros que estamos en la parada:

- Chacaito, Solano, Plaza Venezuela, Bolíva, Nuevo Cilco, Silencio… Aprovechen que estoy para’o, si hay puesto, vengan pa’que los miren…

Y dirigiéndose a una parejita que se abrazaba, les ofreció “Selvicio especial”…

- Móntense pues, mira que sí hay puestos matrimoniales, aquí cabe toda la familia, aprovechen…

No importan las circunstancias… el venezolano es así y a mí me parece maravilloso. Digan lo que digan, la gente de aquí, mi gente, con su candidez y nobleza es grande. Es “mi pueblo manso, mi manso pueblo” como cantaba Alí. Para muchos mi pueblo es chusma, pocofino, inculto, ordinario, parrandero, mujeriego, jugador y todo lo que ustedes quieran… Puede ser. Pero indiscutiblemente ¡no tenemos par en el mundo!

Besos que ladran!


15 comentarios:

Lycette Scott dijo...

Y que vivamos nosotros, con nuestra única capacidad de verle buena cara al mal tiempo.
Un abrazo

Araceli Jane 1/2 dijo...

Es admirable tu amor por tu pueblo... Habemos quienes estamos enamorados de nuestra gente y de sus costumbres, sus tradiciones, de su nobleza, de su gracia, de su picardía y suspicacia.

¿Que tal el show? ¿Te ha pasado que suban con guitarra y violín, y den todo un concierto con rimas populares? Jajaja... todavía me sonrío.

Besos...

xtremevj dijo...

No hubo mejor forma de decirlo, es tan fácil no notar lo cotidiano que no apreciamos su valor, nuestro gentilicio, de seguro, es de los mejores del mundo muy alejado de quienes dicen que al venezolano lo caracteriza la inpuntualidad y la irresponsabilidad. Saludos

Barquisimetana dijo...

Y es que si no fuera por esa capacidad donde estaríamos?... No nos ha tocado fácil, pero afortunadamente somos de un temple y un calibre envidiable, arriba los venezolanos!!!
Saludos amiga!

JENNY dijo...

Gatica, nunca una situación mejor descrita como la cuentas tú!! Con esa gracia!!
Lo cierto es que como el venezolano no hay dos en el mundo!!! Esa forma de echar vaina hasta en los momentos más extremos es algo que no he visto en ningún lado! Ese relajo, esa particular forma de hablar... lo hacen auténtico!

Un abrazo!!!

La LLama Violeta dijo...

jajaj hay chica me sacaste sonrisas..que cierto lo q escribes... cada dia vemos y vivimos cosas q ningun rincon del mundo se da...solo aqui hacemos de tripas corazon...jajaja

un besito violeta...

Silmariat, "El Antiguo Hechicero" dijo...

No lo puedo negar, son las cosas que a veces me hacen falta. Lo cotidiano del venezolano, el gentilicio, la forma de ver, de reir, de hablar, de caminar -una venezolana se nota, a kilómetros, en un aeropuerto, eso te lo juro-, la forma de mover el hielito der whisky con er deo, la forma al decir "Mira mija"

Dentro de poco posteo lo que dió de mi viaje a Venezuela, espero tu visita. Sí..., ya sé no tengo moral para solicitarte tu visita, pero eso es TAN venezolano a la final..., o no?

Todo lo mejor para ti

Di dijo...

Mai se te extraña por aqui!!! en cuanto puedas pasa por mi blog, te tengo alqo que quizás te animas a regresar =)

CAROLA315 dijo...

Gatica ¿como olvidar tus escritos?

No me fuí del todo, me ha sido muy dificil dejar de escribir o leer los blogs que más y mejor contenido reflejan, tu como siempre con tu modo tan particular de escribir, que gracias a Dios no te caes a pasiones y te extiendes en tus reflexiones que no cansan, y cuando no? hablando de tus amores y tu enorme fe hacia el venezolano y el gatico en la foto que es asi la unica forma en que me gustan verlos.
Un extranjero que te lea se enamora del venezolano entre tantas esquinas de Caracas.

Un beso Gata

Mariale divagando dijo...

Pasando a saludar.

il parra dijo...

Navegando por la red mi barca ha atracado en el puerto de tu blog.
Es muy interesante.
Si quieres venir a visitarme...
Ciao.

La LLama Violeta dijo...

vengo a ladrar....

dejo mis saludos... te he extrañado chamita... por ahora me retiro unos dias...

(solo dime q estas bien... al celu porq me fui pal cooooo)

Venezolano1975 dijo...

Hola Gata, que lindo lo que escribiste, y que cierto es, el Venezolano es tal vez el único ser humano que de sus desgracias siempre saca un chiste o una amena anécdota.
Saludos
José

el fantasma de canterville dijo...

Muy cierto, pero puede que necesitemos tomarnos la vida más en serio de vez en cuando.

Jorge D dijo...

Hola! Saludos desde Perú!
Qué bueno todo eso que escribes de Venezuela, casi me hace sentir mal lo que voy a decir, pero algo de cierto tiene. Es que no es cosa sólo de los venezolanos. Que tienen su forma particular de encarar las cosas como se les vienen (y cómo se les vienen!), nada más cierto, y qué bonita forma, la verdad! Pero nos ha pasado a muchos y nos sigue pasando, y lo único que queda (gracias a Dios) es seguir pa'lante como se puede, que siempre se puede. Lo bueno es que a la larga o a la corta todo esa buena energía da sus frutos. Acá ya no estamos tan mal, asi que, esperando a ver que les da el tiempo, sólo les quedaría ese clima por el que tanta gente va a vacacionar por allá. Les diría que "a mal tiempo buena cara", pero el post justo habla de lo bien que lo hacen los venezolanos.
Otra vez, un saludo cordial de un país hermano, los mejores deseos, y gracias por escribir.