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20 marzo 2007

CTF, PNI, CYS





A principio de los ochenta, mi colegio tuvo el privilegio de formar parte de un programa educativo que llevaba por nombre, nada más y nada menos, que Aprender a Pensar. No sé, si esto era iniciativa de los colegios privados o de la educación católica – yo estudié en un colegio parroquial – o era iniciativa del gobierno de la época. De hecho estuve buscando alguna información en Internet y no encontré mucho (aunque, tampoco es que sea muy buena yo, haciendo esas cosas). El hecho es que esta fue una de mis asignaturas durante quinto y sexto grado.

Aprender a Pensar, era una asignatura especial: no habían tareas, no habían parámetros de corrección, las actividades no eran evaluadas en una escala de notas del 01 al 20, como las demás y cualquier cosa que dijéramos o hiciéramos, no era juzgada bien o mal, sólo las discutíamos y cada quien sacaba sus propias conclusiones (excepto cuando trabajábamos en equipo, donde debíamos llegar a un acuerdo y la consecuente aprobación o desaprobación concertada de la decisión a tomar).

En esta materia, nos enseñaban a discernir. Nos enseñaban técnicas y estrategias, para pensar, evaluar, analizar situaciones y tomar decisiones. Los ejercicios consistían en eso. La Guía (en este caso no era la “Maestra” sino, la Guía) nos planteaba una situación y nosotros teníamos que evaluarla y exponer luego, de qué manera la enfrentaríamos, según nuestros propios criterios. Por eso, nada era catalogado de Bueno o Malo, simplemente eran puntos de vista, que discutíamos en clases y aprendíamos a valorar y respetar.

Aprendí técnicas para hacer frente a las circunstancias que aún hoy en día pongo en práctica: CTF PNI CYS.

CTF, quiere decir: Considerar Todos los Factores. Esto es, hacer cuenta de cada cosa que influye en determinada circunstancia, bueno o malo, tengan o no qué ver con nosotros mismos, lo que podemos hacer para enfrentar esa circunstancia y el modo en que nos afectaría, incluso si afecta a otras personas y cómo. Son factores, por ejemplo, el tiempo, la economía, los sentimientos, las relaciones personales, las autoridades, las leyes, etcétera.

PNI, quiere decir: Positivo, Negativo, Interesante. La lista obtenida al Considerar Todos los Factores, los clasificaremos en estos tres grupos. Esto nos ayudará a evaluar y tomar una decisión, de ser el caso, según lo que a nuestro criterio nos parezca la mejor opción. En algunos casos, nuestra lista de aspectos Positivos superará a las listas de Negativo e Interesante, lo cual podríamos considerar como conveniente, para nosotros. Ahora bien, si la lista de aspectos Negativos, supera las otras dos, pues, es mejor pensarlo dos veces o desistir. A mi, particularmente, me gustaba cuando la lista de aspectos Interesantes superaba las otras dos, pues las alternativas para elegir se ampliaban. Yo me guiaba respecto a la segunda lista de aspectos más larga. Es decir, aún cuando la lista de aspectos Interesantes superara las otras dos, si la lista de aspectos Negativos le seguía en amplitud, significaba para mí que estaba arriesgando más de lo necesario o estaba argumentando mis criterios a la ligera. Era cuestión de Pensar mejor las cosas.

CYS, quiere decir: Consecuencias y Secuelas. El análisis no terminaba ahí… Una vez dilucidados los factores que derivaban de la situación que analizábamos y clasificados luego estos factores según sus aspectos positivos, negativos e interesantes, debíamos someter nuestra elección a una prueba más: Considerar las Consecuencias (resultados o efectos que podría tener nuestra elección a corto plazo) y Secuelas (resultados o efectos secundarios que podría tener nuestra elección a largo plazo).

Una vez que evaluábamos todos estos aspectos, discutíamos en clase los puntos de vista de cada quien y participábamos, aportando ideas, consejos o simplemente reíamos de las ocurrencias de algún compañero. Eso si, dentro de cada quien, quedaba la satisfacción de sentir que habíamos tomado una decisión correcta o el firme propósito de pensar mejor las cosas la próxima vez. Nos quedaba la disposición de Pensar y Aprender a hacerlo.

Hace unos días, frente a una oportunidad que se nos presentó a Eduardo y a mí y en la que no lográbamos ponernos de acuerdo, saqué papel y lápiz de mi cartera y le dije:
- Mira, chico, esto lo vamos a resolver así: Vamos a aplicarle un CTF, un PNI y un CYS a esto, luego comparamos tus criterios y los míos y del resultado, decidimos qué hacer.

Por supuesto me miró como gallina que mira sal… Pero accedió. Resultó. A la final, teníamos más puntos de vista en común de lo que pensábamos. Teníamos además los mismos temores. Descubrimos que ambos somos más osados de lo que el otro esperaba. La decisión fue tomada y funcionó, está funcionando y si más adelante algo sale mal, al menos sabremos que fue una decisión tomada a conciencia, asumida con convicción. De todos modos ya le echamos un vistazo a los aspectos negativos y fue nuestra elección, asumir esos riesgos.

Esto, se lo he enseñado a Christian y se lo enseñaré a Carlitos. No es la panacea a todos los problemas, pero es útil y qué interesante sería que nuestros hijos, en sus escuelas, tuvieran la oportunidad de compartir y recibir este tipo de herramientas, útiles, prácticas, palpables y factibles. Ojala, en la escuela, les enseñaran a Pensar, además de Aprender!
Hoy, las comparto con ustedes.
Besos que ladran!